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Alta Fidelidad; elijan altavoces de alta fidelidad, no de alto ruido

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Alta Fidelidad, por el Ingeniero Juan Castillo Ortiz.

Estimados amigos, el día de hoy voy a plantearles un tema que quizá les resulte un poco controvertido. Controvertido por la época del audio en la que estamos viviendo, donde todo parece estar al revés y el auto que más fuerte y feo suene es el que más gente atrae.

Como amante de los equipos de sonido y la más alta fidelidad posible, creo es mi deber contribuir con este granito de arena, con la esperanza de que al menos algunos de ustedes se detengan a pensarlo un poco, y quizá entonces se den la oportunidad de intentar algunos de los conceptos que hacen que un auto suene realmente bien.





¿Qué es Alta Fidelidad?

No sé si esto les suene, pero los equipos de sonido hace tiempo se les comercializaban como de “Alta Fidelidad”. ¿Qué es Alta Fidelidad? La Alta Fidelidad intenta lograr una copia fiel de lo que en realidad sucedió; su objetivo es ser indistinguible de la experiencia musical real, igualar el sonido de un cantante, un instrumento, una orquesta.

Aquellos que aman la música y que han escuchado instrumentos musicales en vivo como la guitarra, flauta, violín, batería o cualquier otro, disfrutan de la riqueza acústica de tales instrumentos; su tesitura, su resonancia, su calidad tonal y un largo etcétera.

La música siempre ha estado con los seres humanos, siempre ha formado una parte importante en nuestras vidas y emociones. Antiguamente se debía tocar un instrumento musical para tenerla, o asistir a conciertos o presentaciones, lo cual por razones obvias no era práctico y requería de dedicar un tiempo especial. Con el avance de la tecnología se hizo posible el no requerir tener a un grupo de músicos viviendo en casa, lo cual era exclusivo de reyes y personalidades acaudaladas.

Por supuesto los primeros equipos de audio de principios de siglo fueron toscos y con marcadas limitaciones, pero aun así tan maravillosos en su momento, que la gente los acogió y eso obligó a los ingenieros a seguir empujando las fronteras de la ciencia, el incansable propósito de lograr “la máxima fidelidad posible”: un equipo de sonido que sea indistinguible del hecho real, que uno crea y sienta que se encuentra parado frente a la orquesta, pueda ubicar la posición de cada uno de los instrumentos en la sala, y que cada uno de ellos suene como es, y sea además capaz de transmitirnos la sensibilidad del intérprete. Sólo pensar en ello me pone la piel de gallina.

Alta Fidelidad en el automóvil

Ya en épocas más recientes, tales objetivos se trataron de alcanzar también dentro de nuestro lugar favorito: el automóvil. Un automóvil, por lo pequeño, por su disposición y materiales, presenta grandes retos a vencer para lograr la anhelada Alta Fidelidad.

Pero gracias a los grandes avances tecnológicos y a la cantidad de ingenieros y particulares que se volcaron en experimentos y mediciones, se llegó a un momento, hace ya bastantes años, donde fue posible definir las bases, principios y procedimientos para lograr un sonido de muy alta calidad (de Alta Fidelidad), siendo posible un convincente escenario e imagen acústica frontal en su interior.

Por supuesto, muchos de tales principios los hemos estado mencionando y repitiendo en esta publicación. Uno pensaría que todo el mundo debería tenerlos ya dominados, pero como con tantas otras cosas en la vida, después del clímax viene la decadencia, en la cual justamente nos encontramos inmersos en estos momentos.

¿Por qué lo digo? Los equipos de sonido hoy día continúan siendo estereofónicos, es decir, tratan de lograr el escenario musical a partir de dos canales, el izquierdo y el derecho.

La grabación, mezcla y procesos están basados en dos canales, por lo que dos canales sobran y bastan para lograr todo lo que hay que lograr.

Cuando en lugar de dos altavoces ponemos 18, repetimos en todas partes la misma señal, destruyendo toda posibilidad de lograr el escenario acústico, es decir la tridimensionalidad de la música, que se aparezcan frente a nosotros los instrumentos con sus proporciones y ubicaciones estables, reales y perfectamente definidas, además de que múltiples puntos de origen logran un sinnúmero de cancelaciones e irregularidades en la respuesta en frecuencia. Dicho de otra manera: ruido.

Otro punto importante es acerca de los altavoces en sí. En todos los ámbitos existen productos específicos para objetivos específicos: un Ferrari nos permite viajar a altas velocidades por las carreteras mientras un camión de carga nos permite transportar una mudanza.

Así mismo en cuanto a altavoces hay distintas aplicaciones. Unos están pensados para lograr la máxima fidelidad posible mientras otros, los llamados de “audio profesional”, tienen objetivos bastante distintos. “Profesional” es aquel que cobra por lo que hace, como los jugadores de futbol profesional, a quienes se les paga por jugar al futbol, aun cuando algunos de ellos no sean tan buenos.

En el audio la palabra “profesional” se aplica para la línea de altavoces que se utiliza para eventos masivos, donde quien adquirió e instaló el equipo lo hace con fines de lucro, como conciertos al aire libre, etcétera.

Estos altavoces tienen varias prioridades de diseño, siendo las principales el ser muy eficientes, es decir, sonar Muy Fuerte, y no destruirse con facilidad, soportar grandes dosis de abuso. La Alta Fidelidad no es una de sus prioridades, aun cuando algunas marcas especializadas sí la logran, por supuesto a costos verdaderamente escalofriantes, lo cual puede ser perfectamente justificable para eventos de gran nivel.

Pero a lo que voy, amigos, es a la tendencia de hoy de usar altavoces profesionales, “Open Show”, probablemente sólo porque están de moda. Los clientes hoy día llegan a las autoboutiques con una sola cosa en su cabeza: “altavoces Open Show”, aun cuando no tengan ni idea qué sea eso.

Decía Nietzsche que la moda nos resuelve el problema de pensar, analizar y decidir qué es lo más adecuado para nosotros, simultáneamente otorgándonos la aceptación general, ya que todos los demás también lo hacen.

Triste pero muy conveniente, ¿no lo creen? Tal como lo comento, los altavoces Open Show o profesionales están optimizados para sonar MUY fuerte, 10 decibeles o más arriba de sus rivales de Alta Fidelidad (lo cual es verdaderamente mucho) pero a un precio: fidelidad.

Los instalo en el laboratorio y mido su comportamiento, comparo por ejemplo sus respuestas en frecuencia con respecto a alguno otro de Alta Fidelidad, y es increíble los resultados que se producen, por ejemplo, Tweeters que no dan agudos, ¡pero ah cómo chillan!

Tan desastrosos comportamientos medidos son plenamente comprendidos al cambiar la señal y reproducir música, ¿Es eso un piano? ¿Aquello intenta ser una guitarra? ¿Tales chillidos son de un ser humano?

En fin amigos, el presente artículo es una invitación a que elijan altavoces de Alta Fidelidad, no alto ruido, sigan técnicas de instalación dirigidas a lograr una imagen y escenario acústico convincentes, es decir, sólo un par de altavoces para todo el auto (más subwoofer), profesionalmente instalados al frente, buscando la ubicación y dirección donde la orquesta aparece frente a nosotros. Cuando escuches un auto que suena así, no habrá marcha atrás y entenderás qué demonios estoy queriendo decir con las palabras “Alta Fidelidad”.

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